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jueves, 16 de marzo de 2017

Promontorbor Mádi Szamorodni 2000



Nos acercamos hoy con timidez de nuevo a Tokaj, una región famosa por sus Aszú, sus Eszencia y sus puttonyos, para dejarnos llevar por un blanco dulce menos aristócrata, de una bodega muy poco internacional, pero de una añada ya madura, la del 2000. Buscamos qué hay en Tokaj más allá de lo convencional y popular, si soporta bien el paso del tiempo y si tiene mimbres para conquistarnos. Pocos datos podemos conseguir de esta poco conocida bodega y de su curioso Szamorodni. Sirva para sembrarnos una semilla, al menos.

Promontorbor Mádi Szamorodni 2000
Tipo: blanco dulce.
Procedencia: Hungría > Tokaji.
Coupage: furmint.
Precio: 25-30 EUR (muy difícil de conseguir hoy).
Maridajes: postres a base de frutas, foie, quesos azules.
Puntuación media (1): 4.50 / 5.
Fecha de cata: enero 2017.

Vino de color ámbar brillante, yodado, de capa baja, limpio y de lágrima generosa. Es profundo en aromas, almizclado, oscuro, rústico, dulce y agridulce, con recuerdos de barrica vieja empapada y flores dulces: muy complejo. A la boca se presenta liviano, fresco, con buena acidez, licoroso, añejo, con predominio de notas terciarias y gran complejidad. Acaba en un final inteligente y amargoso, con puntas frutales, recuerdos de algarroba, orejón y sutiles y lejanos matices tostados. Es un conjunto difícil de catar, en el que se puede apreciar una notable redondez por la edad y un buen equilibrio entre azúcar y acidez. Fue un Tokaji humilde en su nacimiento, hoy elevado por el tiempo a una categoría superior, complejo, lúgubre, exquisito, rarísimo.

Criterio de puntuación:
5: Excepcional, complejo, único, emblemático.
4: Excelente, genuino, satisfactorio, ejemplar.
3: Bueno, recomendable, equilibrado, destacable.
2: Correcto, común.
1: Insuficiente, no recomendable.

Entre paréntesis el número de puntuaciones.

lunes, 19 de diciembre de 2016

Travaglini Gattinara 2000 (reseña)


Travaglini Gattinara 2000
Tipo: tinto seco.
Winemaker: Massimo Collauto.
Procedencia: Italia > Piamonte > Gattinara.
Coupage: nebbiolo.
Elaboración: crianza de 24 meses en roble esloveno.
Web: Travaglini
Precio: 20-25 EUR (precio de las añadas actuales, 2011).
Proveedor: Arimendi.
Puntuación media (1): 4.50.
Maridajes: cocina sabrosa a base de carne, salsas, pastas, platos especiados y algunos quesos curados.
Fecha de cata: septiembre 2016.

Vino tinto de color rubí cobrizo atejado, de capa baja, brillante, de lágrima gruesa y hermosa y bella intensidad. Tiene una nariz compleja, punzante y fina a la vez, muy elegante, que se despierta abundante en resinas y lacas sobre un fondo de menta, eucalipto y regaliz con notas de ebanistería. Con el tiempo, se abre hacia violetas, aunque siguen predominando los balsámicos, muy bien integrados, eso sí. En boca es fresco, con un tanino aterciopelado, carnoso y dulce, muy sabroso y redondeado. Tiene un paso de medio volumen, de trago amable, pero complejo y placentero, que invita a beber más. Acaba con un final frutal muy sabroso, de cereza y fresa en sazón. Es un vino fuerte, vigoroso, con buenos mimbres y acidez muy acertada para integrar el intenso conjunto y pertrecharse para ver pasar los años. A ciegas no le echaría 16 primaveras, y creo que puede aguantar muchas más. No obstante, se le puede dar pasaporte sin remordimientos.

Criterio de puntuación:
5: Excepcional, complejo, único, emblemático.
4: Excelente, genuino, satisfactorio, ejemplar.
3: Bueno, recomendable, equilibrado, destacable.
2: Correcto, común.
1: Insuficiente, no recomendable.
Entre paréntesis el número de puntuaciones.

miércoles, 13 de abril de 2016

Gaja Gaia & Rey 2000

5 abril 2016.


Al pie de semejante fotografía hay que detenerse y guardar un breve silencio. Estamos, seguramente, delante del mejor chardonnay de Italia, y probablemente, del mejor blanco que elaboran en ese país. 

En 1859, la familia Gaja empezó a vender vino tinto tabernero en Barbaresco, y a partir de 1937 a etiquetarlo. Después de la segunda guerra mundial, Clotilde Rey compró un viñedos en Langhe. 

Angelo Gaja entró en la bodega familiar en 1961 a los 21 años de edad, y pronto revolucionó la viticultura piamontesa, y, probablemente, la de todo el mundo. En dos décadas sus vinos eran los mejores de Italia, y los Barbaresco y Barolo adquirían fama equiparable a los mejores vinos franceses. Sus vinos tintos no necesitan mayor presentación, sin embargo, su blanco Gaia & Rey requiere una pequeña reflexión, un alto en el camino, pide atención, y nosotros se la damos en exclusiva. 

Hablamos de un Chardonnay monovarietal, elaborado en Langhe, en un pequeño viñedo de menos de 4 Ha, hecho para guardar, para competir con los grandes Borgoñas y con lo que se ponga por delante. El nombre se debe a la abuela de Angelo, Clotilde Rey, que compró el viñedo, y a su hija Gaia.

La pieza, escurridiza hoy, es cortesía del restaurante Zaldiarán, en Vitoria-Gasteiz. Veamos. 


1. Gaja Gaia & Rey 2000.

Origen: Langhe, Barbaresco, Piamonte, Italia.
Coupage: chardonnay 100%.
Precio: 200-250 EUR. Añada muy difícil de conseguir a estas alturas; las más jóvenes pueden conseguirse por un precio de entre 100 y 200 EUR, dependiendo de la añada y el proveedor.
Viñedo: 3,6 Ha plantadas en 1979, cerca de Treiso, a más de 400 msnm, en suelos de marga, ricos en calcio y pobres en potasio y nitrógeno, que controlan la vivacidad de las cepas y reducen la producción a rendimientos muy bajos.
Elaboración: fermentación en acero inoxidable a 18ºC, 5 meses de reposo en lías, 8 meses de permanencia en barricas de roble nuevas, donde realiza la fermentación maloláctica, y 5 meses más de afinamiento en acero a 10ºC. 
Puntuación (2): 4,75

A estas alturas, el vino se presenta como el oro, brillante y hermoso, con una lágrima densa, vacilante, indeleble. Después de desperezarse unos minutos, como un dragón que despierta de diez años de letargo, muestra una nariz casi imposible, complejísima, con notas de frutas blancas muy maduras y caramelos de miel sobre un fondo redondo y completo con abundantes notas terciarias, de flores blancas dulces, de almizcle, de parafinas y alcoholes, de frutos secos muy grasos, de bálsamo y madera fina, de panal de abejas... En boca ataca fresco y amable, con elegancia pero pronto desata una autoridad sutil, pero incontestable: redondo y cristalino, voluminoso, pleno, de una longitud inacabable y postgusto larguísimo, extraordinariamente complejo y de una acidez exquisita. Trabaja en todas direcciones con una elevada concentración, con franqueza, pero también con algo de sugerente sorpresa en caminos inescrutables que uno no sabría clasificar. 

Ha envejecido bien, si es que ha envejecido, y todavía le queda mucha guerra que librar.

Un vino casi perfecto, que solamente el clima sabría mejorar.

Criterio de puntuación:
5: Excepcional, complejo, único, emblemático.
4: Excelente, genuino, satisfactorio, ejemplar.
3: Bueno, recomendable, equilibrado, destacable.
2: Correcto, común.
1: Insuficiente, no recomendable.
Entre paréntesis el número de puntuaciones.

martes, 14 de abril de 2015

Diagonal de López de Heredia

12 abril 2015.




Inauguramos el blog con una cata de una de las bodegas más emblemáticas de España, López de Heredia, de Haro, La Rioja. Sus vinos no necesitan presentación, y, de tan tradicionales, hoy, que tan inundado de vanguardia está el panorama vinícola en todo el mundo, resultan de lo más original y diferentes al resto. Así, me parece que la mejor manera de empezar este blog es por los orígenes.

Los vinos fueron adquiridos en la boutique de la propia bodega, pocas fechas antes. 

Orden de Cata: (entre paréntesis el precio en bodega)
  1. Viña Cubillo 2006 (12 EUR)
  2. Viña Gravonia 2005 (12.5 EUR)
  3. Viña Bosconia 2004 (17.5 EUR)
  4. Viña Tondonia Tinto Reserva 2003 (22 EUR)
  5. Viña Tondonia Blanco Reserva 2000 (22 EUR)

El criterio elegido en el orden de cata fue la edad, esto es, el tiempo de barrica, suponiéndole al vino más viejo más empaque. Tratándose de los vinos de López de Heredia, no había reticencia en anteponer el tinto al blanco, y, después del resultado de la experiencia, la opción fue celebrada.

Para no hacer demasiado extenso el post, y dado que no estamos descubriendo ningún secreto, las notas sobre la cosecha, añada, notas de cata, y otros detalles de cada vino, así como de la bodega pueden leerse en su propia web.

1. Viña Cubillo 2006.

Tempranillo (65%), Garnacho (25%), Mazuelo y Graciano (10%).

El primero de la tarde, tinto, con tres años de barrica, resultó desconcertante entre aquellos que no lo conocían, vigoroso, muy estructurado y casi demoledor, como un Núñez del Cuvillo saliendo de la botella. Crianza pone en la etiqueta, con una humildad sublime, como si se pareciese en algo a sus homónimos de la región. Hay grandes reservas de Rioja con menos temple.

2. Viña Gravonia 2005.

Viura (100%).

Con cuatro años de madera, la excelente añada de este blanco sorprendió sin desconcertar a nadie. Elegante y fresco, muy fino y desarrollado en todas sus fases. Gustó mucho entre los amantes del vino blanco.

3. Viña Bosconia 2004.

Tempranillo (80%), Garnacho (15%), Mazuelo y Graciano (5%).

Cinco años de madera y otra excelente añada riojana para dar como resultado uno de los mejores Bosconia que he probado, bien evolucionado y perfecto para degustarlo ahora y durante muchos años. Recordaba más fruta de la que cabía esperar, elevada acidez maravillosamente ensamblada, con un final equilibrado y muy largo.

4. Viña Tondonia Tinto Reserva 2003.

Tempranillo (75%), Garnacho (15%), Graciano y Mazuelo (10%).

Después de 6 años en la barrica, este gran clásico de rioja demuestra una fina y elegante nariz, evolucionada y compleja, femenina, pero rebelde, con matices muy desarrollados característicos de la bodega; en boca muy redondo y profundamente largo. Como se le esperaba. Nadie se quejó. Unos cuantos años más no le vendrán mal.

5. Viña Tondonia Blanco Reserva 2000.

Viura (90%), Malvasía (10%).

Los blancos de Tondonia nunca dejan indiferentes, y esta discreta añada del 2000 para la zona riojana no ha sido suficiente para menguar el dulce talento de este inolvidable reserva. La marca de la casa, los 6 años de crianza en roble, y una larga guarda en botella nos permitieron disfrutar del mejor de toda la cata: dorado, evolucionado, desarrollado, pero sin debilidad, sin cansancio, rotundo y seco como un puñetazo en la mesa de los vinos blancos españoles, seda, crema, flor y nata de una idea perseverante. Hay que haber hecho mucho vino, y muchas veces, para llegar a hacer algo así. A menudo, los vinos riojanos tienen la mala fama de tradicionales en exceso; por otra parte, sus blancos, lejos de la frescura y la juventud típicas de otras regiones como Rueda y Rías Baixas, parecen aburridos y obsoletos a la mayoría del público. Yo me pregunto si hoy en día, a fuerza de hacerlo igual que siempre, hay algún blanco más original en España que este.